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Claudio Albertani
Volver al espiritu de 2006
Reflexiones en torno al II Congreso Estatal de la APPO
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Acudí en calidad de invitado al Segundo Congreso Estatal de la Asamblea
Popular de los Pueblos de Oaxaca que se celebró los días 20, 21 y 22 de
febrero de 2009 en el Hotel del Magisterio de la ciudad capital. El primer
Congreso (noviembre de 2006) había lanzado un ambicioso plan de lucha en
materia de justicia social, derechos laborales, defensa de los pueblos
indígenas y del medio ambiente. La APPO era el principal referente de la
lucha social en México y tenía una fuerte proyección internacional.

Ahora sabemos que por entonces ya había empezado el funesto proceso de
derechización que el país vive en la actualidad. Oaxaca era de alguna
manera una feliz anomalía. El gobierno despótico y corrupto de Ulises
Ruiz, había generado aquí una respuesta masiva, creativa y esperanzadora.
Sin renunciar a sus diferencias, maestros, trabajadores, comunidades
indígenas, artistas, estudiantes, migrantes, colectivos libertarios,
militantes de organizaciones políticas y personas sin partido habían
confluido en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), una
experiencia al mismo tiempo insólita e inmemorial. Insólita, porque la
participación popular había temporalmente hecho a un lado el ámbito
reducido de las organizaciones políticas de la izquierda local e
inmemorial porque se enlazaba con las tradiciones autogestivas de los
pueblos indígenas mesoamericanos.

Dos años y algunos meses después, la circunstancias que dieron origen al
movimiento ­un gobierno especialmente siniestro y un pueblo
extraordinariamente creativo- no solamente se mantienen vigentes, sino que
incluso se incrementaron. Contra todas las expectativas, Ulises sigue ahí
y la guerra sucia también, aunque metamorfoseada para no asustar a los
turistas. Se logró la liberación de la mayoría de los detenidos de 2006,
pero los presos de Loxicha, de Xanica, de San Blas Atempa y algunos
appistas siguen en la cárcel.

La represión se hizo más discreta; no hay tanquetas ni pefepos patrullando
las calles del centro, pero la paz está muy lejos. Ahora los operativos se
llevan a cabo sobre todo contra jóvenes de barrios marginales y en
regiones remotas, como la zona triqui, se vive un estado de violencia
insoportable. Siguen los megaproyectos como la presa hidroeléctrica Paso
de la Reina que la Comisión Federal de Electricidad pretende construir
sobre el río Verde sin importar la oposición de los lugareños. Aumentan,
asimismo, los crímenes de género. De acuerdo a cifras oficiales, en los
primeros once meses de 2008, 55 mujeres fueron asesinadas en Oaxaca, de
las cuales once son triquis.

El II Congreso Estatal de la APPO tenía entre sus objetivos, nombrar a una
nueva dirección colectiva, ponderar la situación actual y enfrentarla
regresando al espíritu de 2006. ¿Lo logró? El balance es dispar. En primer
lugar, este fue un Congreso disminuido. Algunas agrupaciones importantes
con base social en las comunidades, como Organizaciones Indias por los
Derechos Humanos en Oaxaca (OIHDO), Alianza Magonista Zapatista (AMZ) y
Consejo Indígena Popular de Oaxaca "Ricardo Flores Magón" (CIPO-RFM); o
urbanas como Dignidad Rebelde y un buen número de colectivos libertarios
se retiraron o, de plano, optaron por no participar pues consideran que
hoy la APPO no es más que un cadáver cuyos despojos se disputan políticos
oportunistas en busca de candidaturas en las próximas elecciones. Así las
cosas, algunos muchachos enardecidos se hicieron presentes a las afuera
del Hotel del Magisterio con pintas murales y una ruidosa manifestación de
protesta.

Otros grupos como Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad
(VOCAL), Colectivo Casota más algunos individuos autónomos representantes
de comunidades y colonias optaron por dar la batalla desde adentro
participando activamente en la organización previa e interviniendo en las
mesas de trabajo. Éstas se articulaban en cinco temas: 1) el movimiento
popular oaxaqueño y los distintos contextos actuales a nivel
internacional, nacional y estatal; 2) balance crítico y autocrítico del
movimiento popular de la APPO de 2006 a la actualidad y perspectivas; 3)
los documentos básicos de la APPO; 4) La transformación democrática del
país, con justicia y libertad; 5) pliego petitorio, plan de acción y
política de negociación y de alianzas.

En la práctica, las intervenciones giraron invariablemente en torno a tres
puntos obsesivos: 1) participar o no participar en las elecciones bajo el
membrete de la APPO; 2) negociar o no negociar con el Estado y 3) decidir
por consenso o por mayoría. Las fuerzas eran desiguales pues los grupos
tradicionales como el estalinista Frente Popular Revolucionario (FPR) y
Nueva Izquierda de Oaxaca (NIOAX, ahora tramposamente rebautizada "Comuna
de Oaxaca"), más sus articulaciones en la Sección 22 del sindicato
magisterial venían sobre-representados e, incluso, llevaban acarreados en
el mejor estilo priísta. Al comprender que se les estaba utilizando,
algunos representantes de las comunidades -como el delegado de San Pedro
Gregorexe- se retiraron horrorizados.

La consigna era clara: imponer a como diera lugar una estrategia de
alianzas con los partidos políticos llamados de izquierda presentando
candidaturas conjuntas a las próximas elecciones políticas del mes de
julio. En una situación tal, los opositores no la tenían fácil, pero sería
un error afirmar que fueron derrotados. Su primera victoria ­aunque sea
simbólica- fue la remoción de los retratos de Stalin, Lenin, Marx y Engels
colocados, como de costumbre, por el FPR.

Hubo algunas participaciones destacadas. El viernes 20, el pintor zapoteco
Nicéforo Urbieta, integrante de la Comisión de Cultura de la primera
dirección provisional de la APPO, relató una anécdota significativa. En el
verano de 2006, cuando el movimiento estaba en su apogeo, la APPO empleaba
un logo conformado por una mazorca y dos bastones de mando. Según Urbieta,
el maíz manifiesta la fuerza espiritual y la manera de estar en el mundo
de los pueblos mesoamericanos. Expresión de la comunalidad indígena, los
bastones de mando simbolizan a Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, los principios
universales de creatividad y destrucción.

El logo representaba gráficamente los caracteres distintivos de un
movimiento que reivindica sus raíces indígenas. Sin embargo, en el Primer
Congreso de la APPO, las organizaciones políticas impusieron "por mayoría"
un logo mucho más banal: puños cerrados y la sempiterna estrella roja en
el trasfondo de una manifestación enmarcada en un mapa de Oaxaca. Esa
transformación no es casual. Según Urbieta, representa el regreso a una
lógica política en donde los movimientos sociales son un botín para lograr
ya sea la (hoy devaluada) "dictadura del proletariado" o, incluso, un
simple escaño en el Congreso.

El sábado 21, sobresalieron las ponencias de Gustavo Esteva y Benjamín
Maldonado. Gustavo presentó un brillante análisis de la crisis económica
internacional relacionándola con la situación nacional y el movimiento
social en Oaxaca. Estamos en el fin de un ciclo histórico, apuntó. Pero:
¿cuál? Nadie sabe a ciencia cierta de qué se trata. Los (pocos)
economistas honestos advierten que todos los pronósticos fallan. No es una
simple fase de prosperidad que se agotó; fracasó la fe ciega en el
mercado, esa que se llamó neoliberalismo y que no era nueva ni liberal.

Los mecanismos de los años treinta ­siguió- ponían el acento sobre la
estabilidad y la prudencia. El neoliberalismo los destruyó creando
legiones de descontentos en todo el mundo. Hoy, 100 personas poseen más
riqueza medible que el resto de la humanidad (y, añado yo, se alistan
para defenderla a como dé lugar). Algunos piensan que vivimos el suicidio
del capitalismo por la arrogancia de unos pocos, pero podría ser una
muerte interminable que acabaría matándonos a todos.

¿Desglobalización? He aquí un concepto engañoso pues la globalización
empezó hace siglos; tal vez la novedad sea que Estados Unidos perdió su
capacidad imperial. Murió también la democracia formal. ¿Tenemos que
ponernos de luto? No. Ese fue un régimen elitista: una oligarquía
benevolente en el mejor de los casos, una dictadura pestífera en el peor.
Y finalmente murió la Ilustración, esa utopía de un capitalismo igual para
todos.

En nombre de la "democracia", vivimos hoy el fantasma del control sobre la
población y los individuos. El imperativo es repeler cualquier disidencia.
Los gobiernos exaltan incluso el ejercicio criminal de toda forma de poder
con tal de permanecer en donde están. Lo que acaba de ocurrir en Gaza
puede ser el ensayo general de lo que nos puede pasar a todos. Lo que se
buscaba no era acabar con Hamas; para la autoridad nada se asemeja más al
terrorismo que las personas ordinarias y tal vez tenga razón.

En México hay dos presidencias y ningún gobierno. Oaxaca tiene la mejor
legislación indígena del continente. ¿Y de qué sirve? Es violada a diario
por los tres poderes. Para salir de la crisis ­insistió Esteva-,
necesitamos otros instrumentos. Felizmente un número creciente de personas
se da cuenta de que las elecciones son siempre manipuladas y quienes
resultan elegidos incluso con elecciones limpias no respetan a las
mayorías que los eligieron.

La insinuación era evidente y los presentes no pudimos menos que pensar en
la gestión gris y anodina del diputado local Zenén Bravo, militante del
FPR elegido en 2007 en las listas de Convergencia, el partido de la
contrainsurgencia en Chiapas…

La nueva era ­concluyó el ponente- empezará cuando sepamos acuñar nuevos
conceptos. El socialismo de tipo soviético ya no es opción pues aun cuando
en un principio se definió por un aliento comunitario se volvió estatismo
y colectivismo burocrático. Al final murió por autodestrucción.

En 2006, Oaxaca se anticipó a lo que sucede en el mundo en dos sentidos:
la creatividad de los pueblos y la represión de los estados. Para
regenerar a la APPO lo que no hay que hacer es regresar a la vieja
política de los partidos y sus elecciones. La única opción es fortalecer
sus estructuras horizontales y descentralizadas en la tradición
comunitaria de los pueblos de Oaxaca. Aquí el diagnóstico de Esteva fue
tajante: si no consigue resolver estos aspectos fundamentales la APPO se
va a convertir en una secta.

Por su parte, Benjamín Maldonado enmarcó la experiencia de la APPO en el
contexto mesoamericano. El colonialismo no ha muerto, explicó. Con la
independencia se acabó la dominación de los españoles, pero ahora es la
sociedad nacional que domina a los pueblos indígenas de una manera que
Benjamín definió volcánica, es decir particularmente destructiva. Ante la
nueva situación, los pueblos resisten igual que siempre. ¿Cómo? Gracias a
la vida comunal que se articula en tres aspectos: 1) las tierras
comunales; 2) instituciones como el tequio (apoyo mutuo), la asamblea del
pueblo y la fiesta popular; 3) una arraigada mentalidad comunitaria.

Esto es lo que en Oaxaca se define "comunalidad", la savia que alimenta la
resistencia indígena. Una resistencia que, si la expresamos en términos
occidentales, podemos llamar autogestiva. Los pueblos viven de manera
autogestiva en la medida en que se evaden de la tutela del Estado y de
instituciones "separadas" como los partidos políticos. En este sentido, la
APPO lucha en continuidad con esa experiencia histórica: detrás están los
pueblos indígenas.

Hoy, los pueblos indígenas enfrentan tres peligros principales: los
partidos políticos que se infiltran en sus asambleas y las vacían de
contenido; la educación indígena que desarticula los valores comunitarios
al mismo tiempo que los "nacionaliza" y las sectas protestantes que dan al
traste con sus estructuras sociales. Es por esto que el movimiento
indígena se propone "reconstruir" los pueblos. La APPO también podría
reconstruirse alejándose de la politiquería, regresando a sus raíces
indígenas y a la experiencia de los jóvenes urbanos que descubrieron su
propia "comunalidad" al calor de las barricadas de 2006.

Plantear la "toma del poder" es una frase hueca en primer lugar porque la
experiencia de las revoluciones traicionadas del siglo XX nos dice que el
poder no es un objeto que se toma, sino una relación social que se
construye y, además porque en la actualidad esa "toma" no tiene bases en
"contrapoderes" locales articulados entre sí. En este sentido, la APPO
podría transformarse en una federación de asambleas, en lugar de seguir
existiendo como una asamblea de pueblos. El movimiento -finalizó
Maldonado- se puede reconstruir a partir de una consolidación de los
poderes regionales.

Me parece que las intervenciones de Urbieta, Esteva y Maldonado expresaron
el sentir de muchos de los presentes, a pesar de las condiciones poco
favorables en que se desarrolló el Congreso. La jornada del domingo se
caracterizó por los ajetreos entre los electoreros y los muchachos de
VOCAL que dieron la batalla sin dejarse amedrentar. No fue en vano. Al
cabo de un debate agotador que se prolongó hasta las 11 de la mañana del
lunes 23, ninguno de los tres puntos que inquietaban a los "políticos" ­la
participación electoral, la negociación con el Estado y las decisiones por
consenso- se había resuelto a su favor.

La declaración final del Congreso consigna que "esta asamblea no es un
trampolín político. Si algún compañero quiere participar en el proceso
electoral tendrá que renunciar al cargo que ostenta en la APPO de manera
pública con 5 meses antes de su registro" (el plazo, por lo tanto, ya
venció pues las elecciones serán en julio). Asimismo, el documento exige
"libertad inmediata e incondicional a los presos procesados y perseguidos
políticos" reiterando que "la APPO no tiene política de negociación a
partir de que desconoce al gobierno local y federal".

Las maquinaciones, sin embargo, no terminan aquí. Si bien ya se designaron
algunos concejales, quedan pendientes los de las regiones estratégicas
Valles e Istmo. Y ahí es donde los "políticos" pueden volver a ganar. El
debate no les importa, las ideas tampoco. Lo único que les interesa es
permanecer en la dirección del movimiento y mantener el control de la
relación con los medios de comunicación. Estos mismos medios que, lejos de
informar sobre los verdaderos hitos del Congreso, una vez más optaron por
manipular los hechos tachando de "provocadores" (véase, por ejemplo, Pedro
Matías, "Pretendieron alebrijes reventar foro de la APPO", "Noticias", 21
de febrero) justamente a quienes, contra viento y marea, luchan por
defender el espíritu de 2006.

Oaxaca, marzo de 2009.



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Con el esqueleto ESCAL-V3
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