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Carlos Beas Torres
Encuentros y desencuentros con el zapatismo
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Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) - México)

Una tarde de marzo de 1997, una pequeña comisión enviada por el CNI (me refiero al llamado Congreso Nacional Indígena y no al canal de televisión en apuros), llegó al poblado zapatista de La Realidad. El objetivo de los comisionados era intercambiar puntos de vista con la Comandancia del EZLN en relación a la postura del Gobierno de Ernesto Zedillo, el cual se negaba a cumplir con lo pactado en los Acuerdos de San Andrés. En la mañana siguiente, después de una corta espera, los comisionados del CNI sostuvieron una breve y rápida reunión con los integrantes de la Comandancia zapatista entre los que se encontraba el Sub Marcos. Por un lado, uno de los comisionados del CNI coincidía con la dirigencia zapatista en el sentido de que el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés debía de ser la única demanda del movimiento indígena nacional ; mientras que por otro lado, dos de los comisionados planteaban la necesidad de retomar un conjunto amplio de banderas que venía levantando el movimiento indígena nacional desde su conformación en la década de los años setentas del siglo pasado.

Los dos comisionados argumentaron que el tema agrario, que el tema de la tierra tan sensible a nuestras comunidades había quedado fuera de los Acuerdos de San Andrés y que también en esos momentos miles de indígenas principalmente en Chiapas y también en Oaxaca impulsaban una importante movilización en contra de las altas tarifas eléctricas ; movimiento de resistencia civil que por cierto persiste con fuerza hasta ahora en algunas zonas de Chiapas, Tabasco y Veracruz y por el cual recientemente fue encarcelado el dirigente indígena nahua Demetrio Bautista. La reacción del Sub Marcos ante este planteamiento fue fulminante, mostrando de manera explícita su fastidio, dijo que no estaba de acuerdo con asumir la propuesta que hacían un conjunto de organizaciones indígenas, acto seguido se levantó de su asiento, y acompañado del resto de la comandancia salió, no sin antes decir a los comisionados por el CNI que se pusieran de acuerdo y que esperaran ahí. La espera se prolongó por espacio de una hora, hasta que regresó únicamente el comandante Tacho, quién en tono amable pidió a la comisión que retornara un mes más tarde. Los comisionados quedaron desconcertados y no alcanzaban a entender que había ocurrido, que fue tan fuerte como para suspender de golpe un diálogo que apenas comenzaba. Uno de los comisionados el compañero Noé Torres de Michoacán, ya nunca pudo regresar a Chiapas, pues lamentablemente en el siguiente viaje, falleció junto al hermano Francisco Cabrera de Puebla, en accidente carretero por tierras de La Tinaja, Veracruz.

Un mundo de diferencias

Esta anécdota nos muestra las dificultades que enfrentan las organizaciones sociales cuando se relacionan y pretenden establecer un trato de iguales con un organismo político-militar. La estructura y el tipo de lucha de los compañeros y compañeras del EZLN les han dado un perfil que no tienen el resto de las organizaciones de los pueblos indios en el país. Un ejemplo de las grandes diferencias existentes, es sin lugar a dudas el alto nivel de disciplina que tiene la base social del zapatismo ; ya que la mayoría de los habitantes que viven en la zona liberada o en el territorio autónomo, como se le quiera llamar, se han abstenido de recibir recursos de programas gubernamentales. Mientras que en casi todas las comunidades del Istmo oaxaqueño, la Sierra Mixe, la Meseta Purépecha, la Montaña de Guerrero, la Sierra Negra o el Sur de Veracruz, la economía de miles de familias indígenas depende ya de las remesas enviadas por los migrantes o por los recursos de tipo asistencialista provenientes del programa zedillista llamado PROGRESA que en tiempos de Fox se denomina Oportunidades.

Otra diferencia significativa es el participación de la población indígena en los procesos electorales ; en las recientes elecciones para gobernador, en Oaxaca, Veracruz, Hidalgo y Guerrero, fue evidente en algunas zonas indígenas el masivo apoyo que recibieron los candidatos de la oposición por parte de las comunidades, ello a pesar de que estos no expresaron un compromiso claro con sus derechos y demandas. Es preciso señalar que este tipo de participación se manifiesta como un espacio de lucha en contra de los cacicazgos ; los pueblos indígenas en la mayoría del país saben que si no participan en la elección local, los caciques se despacharán con la cuchara grande y las consecuencias a pagar serán graves. Por otro lado también hay que reconocer como en coyunturas electorales, muchas de las autoridades municipales oaxaqueñas elegidas por el sistema de usos y costumbres se convierten de la noche a la mañana en comité municipal del PRI y le dan vida al llamado voto verde, que a cambio, de dinero, obras, despensas, herramientas o dinero le ha permitido al dinosaurio mantenerse vivo y vigoroso. Un caso significativo de participación electoral es el del MULT, el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui, organización que en las últimas elecciones oaxaqueñas llego incluso a promover la creación de un partido estatal que se reivindica como indígena y que logro contar con un diputado en la legislatura actual. El MULT fue una de las últimas organizaciones indígenas del país que se mantuvo al margen de las elecciones.

Un largo silencio

A fines de febrero del 2001, miles de indígenas de más de 150 comunidades del Istmo oaxaqueño y del Sur de Veracruz, acompañados de sus autoridades y de su música tradicional se reunieron en el pueblo de La Ventosa y ahí pararon el paso de la Caravana del Color de la Tierra que llevaría a la comandancia del EZLN al corazón del país. Los pueblos ya habían solicitado un diálogo con la comandancia, sin embargo los dueños de la Caravana, dijeron que no sería posible hacer un acto, que el programa ya había sido definido, que no había tiempo, que no había condiciones de seguridad, en fin que las iguanas, pero el bla, bla, bla de los ungidos, no convenció a las gentes, que viajaron largas horas para hacer un acto aunque no hubiera permiso y dar así su palabra en voz de una mujer mixe reconocida por su larga lucha y que por cierto hoy se ha ganado ser autoridad agraria de su pueblo. Doña Zoila José dijo poca palabra, directa como ella es, dio a nombre de todas y todos la bienvenida a los hermanos y hermanas comandantes zapatistas y les hizo saber que en esa región vivía gente que tenía muchos años luchando, defendiendo las tierras, que el Istmo no se vendía y que se cernían grandes peligros para los pueblos en forma de megaproyectos como el Plan Puebla-Panamá y por ello pidió con el corazón en la mano a la Comandancia zapatista que lucharan juntos para enfrentar esos peligros. El Sub Marcos respondió a los miles de indígenas ahí reunidos, diciendo que era necesario que se cumplieran los Acuerdos de San Andrés ; que se reconocieran los derechos de los pueblos en la Constitución. Después la Comandancia agarró camino rumbo a Juchitán y de ahí hasta el real ; por cierto Zoila, Doña Chagua y Lucía encabezaron a una pequeña comisión de indígenas istmeños organizados en la UCIZONI [Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo], que acompañaría a la comandancia por su recorrido a la capital mexicana y que regresaron con ella hasta dejarla en buen recaudo, creo en Oventic.

Dos años después, en abril del 2003 estos pueblos le enviaron una carta a la Comandancia zapatista, invitándola a un Encuentro nacional de pueblos y organizaciones que se estaban resistiendo y aún resisten en contra de los despojos y de la represión que venía dejando el Plan Puebla-Panamá. No hubo respuesta, el silencio que para unos era una forma de expresarse, para otros significo falta de interés y olvido.

La Sexta y un futuro incierto

Desde aquella mañana de marzo de 1997 han pasado muchas cosas ; una gran Caravana acompañada de millones de mexicanos no pudo lograr el reconocimiento de los pueblos indios ; el cansancio ante el latrocinio priísta llevo a la Presidencia de la República a un ex-vendedor de refrescos de cola y mientras se mantenía el silencio desesperante de la comandancia zapatista, el Procede, los megaproyectos, la represión, los programas asistencialistas y la migración, avanzaban por todo el país, desmantelando la resistencia indígena. En estos últimos 4 años, los tiempos han sido difíciles para los vencidos aunque no derrotados ; la demanda y el mismo movimiento indígena fueron expulsados de la agenda política nacional y los espacios ganados con las grandes movilizaciones de 1992 y 1994 se perdieron en medio del silencio y de la desorganización. Del CNI sólo quedo un pequeño grupo de organizaciones y pueblos principalmente de Michoacán, Jalisco y el Estado de México. La mayoría de las organizaciones se aislaron y desde su región mantuvieron una sorda resistencia, mientras algunos dirigentes oportunistas negociaban en lo oscurito con Doña Xochitl Gálvez, buscando puestos, becas o inversiones, aunque cínicamente se siguieran presentando en público como asesores del EZLN, o como promotores de la Autonomía.

Y digo lo anterior porque al conocer la iniciativa zapatista expresada por la Sexta Declaración me parece que el tiempo escogido no fue el mejor, tal vez Marzo del 97 o Mayo del 2001 eran los momentos para impulsar una gran movilización nacional. Nos guste o no el tiempo de Agosto del 2005 pertenece ya a la coyuntura electoral y a sus actores : los partidos políticos ; la iniciativa zapatista corre el riesgo de quedar marginalizada, pues grandes franjas ciudadanas tienen y ya lo han expresado, un interés de participar de manera activa en la contienda electoral.

La Sexta Declaración, como iniciativa política fue acompañada de una andanada de cuestionamientos en contra del proyecto político que enarbola López Obrador y el PRD, lo cual ha dado lugar a un número grande de discusiones y controversias, donde he escuchado para mi sorpresa a muchos simpatizantes del zapatismo, decir que lo dicho por el Sub Marcos le está haciendo el juego a Madrazo, Creel o de manera aberrante a Salinas de Gortari. Muchos coincidimos en el análisis zapatista sobre el PRD que hace el Sub Marcos, sabemos del estercolero en que se ha convertido el partido del sol azteca, de lo siniestros y oportunistas que son sus dirigentes, pero bien sabemos que hay mucha gente sencilla y luchadora que se identifica con esas siglas porque desprecia con toda su alma al príismo o al yunquismo vestido de azul. Por ello para las organizaciones indígenas y populares con base social es y será sumamente difícil llamar en Julio del 2006 a sus gentes a no votar, o no a votar por López Obrador. E insisto organizaciones con base social, pues no faltarán brigadas, ONG’s o sectas políticas que teniendo como fondo aquella canción que dice: "y en la calle codo a codo somos muchos más que dos..." asuman de pleno la Otra Campaña, creando la ilusión de masas que da el conjunto congregado de siglas y membretes.

También hace incierta a la Sexta Declaración, la articulación de actores que en otros momentos han demostrado que su cultura política sigue estando plagada de vanguardismos y que su ambición y estilo los lleva a querer asaltar el Palacio de Invierno en pleno verano. En su momento la Convención Nacional Democrática es el mejor ejemplo de lo que aquí digo. Y por último y a pesar de que la Comandancia del EZLN y el mismo Sub Marcos han insistido en su voluntad de construir un trato de iguales y de querer escuchar con respeto al resto de las organizaciones y personas y no sólo a sus incondicionales, es claro el tamaño del reto que asumen, pues ahí pienso puede encontrarse la parte más importante de esta “nueva” iniciativa zapatista. La voluntad del EZLN para impulsar un gran frente ciudadano de izquierda y de hacerlo escuchando y respetando a los otros, es el corazón de la Sexta Declaración y en la medida que se exprese en los hechos, será posible que la Otra Campaña vaya aglutinando a cada vez más organizaciones, grupos y pueblos. El EZLN tiene una gran presencia entre millones de mexicanos, se ha ganado la simpatía y el respeto de muchos, estemos o no de acuerdo con sus planteamientos ; sabemos de la gran aportación que ha hecho al movimiento social, con sus propuestas políticas y sus valores éticos y también sabemos que su lucha, nuestra lucha es a largo plazo.

El futuro de la iniciativa zapatista es incierto, ni el tiempo ni la situación del actor ciudadano son los mejores, sin embargo no nos podemos dar el lujo de quedarnos callados, viendo como saquean al país y como siguen corrompiendo o reprimiendo a la población. Por ello creo que es fundamental el impulsar acciones que nos lleven a crear una gran movilización nacional que más allá de los resultados de las elecciones del 2006, nos permitan avanzar en el respeto a los derechos, territorios e intereses de la mayoría de la población. Y recordando una vieja consigna magonista decimos: "Despierten ya mexicanos" y agrego mexicanas, por aquello de la equidad de género y por aquello de que queremos un mundo donde quepamos todos y todas, aunque pensándolo bien, pueden quedar fuera l@s fans del Club América y de Britney Spears (o como se escriba).

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