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El film Salvador Puig Antich profana el Festival de Cannes.
Txema Bofill, Barcelona
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El engaño del film "Salvador", que no es ni político, ni histórico, lo
aumentan al presentarlo en Cannes como la historia del anarquista Puig
Antich y como una película que encarna la historia reciente de España. En
Cataluña se presenta, en cambio, como recuperación de un momento de la
historia de Cataluña silenciada...

Así como celebramos la selección del film de Almodóvar a la Palma de Oro
del Festival de Cannes, no podemos decir el mismo de la selección "El
Salvador" a la categoría inferior, denominada "una cierta mirada", dónde
concurren filmes innovadores que no optan a la Palma de Oro.

La superproducción de Mediapro y TV-3 es un film comercial y su finalidad
es el entretenimiento, la desinformación y el lucro, características que
van contra el espíritu del Festival de Cannes, famoso por rechazar las
superproducciones americanas, las series enfocadas al entretenimiento y
espectáculo, que se hacen como churros a base de millones y actores muy
bien pagados.

Esta profanación dentro mismo del Festival de Cannes, templo de un cine
comercial diferenciado, de calidad, de autor y vinculado a las
problemáticas de cada país, fue posible básicamente a las dos razones
siguientes :

En primer lugar, "Salvador" es la impostura de la productora Mediapro, que
ha aprovechado unos ingredientes morbosos como el garrote vil, la
violencia de unos atracadores sociales, una víctima anarquista condenada
por el odiado régimen franquista, y ha añadido ingredientes rosas como los
ligas del condenado a la universidad, anécdotas de porteras reales, para
hacerlo pasar como un film histórico y político de la España negra
silenciada, hecho históricamente apreciado por Cannes. "Salvador" es sólo
una evasión de la realidad, una cortina de humo de la historia del
anarquista Puig Antich a base de llantos legítimos de las hermanas, de
consejos reaccionarios de los abogados, curas y la del carcelero Irurre,
que maltractaba a los presos políticos, que también sermoneaba a
Salvador. Es un film reaccionario que viola la memoria histórica de los
que luchaban con armas y sin armas para transformar la sociedad.

En segundo lugar, la impostura del film "Salvador", hecho al estilo de las
telenovelas facilonas, entretenidas y lacrimógenas, se agrava al presentar
en Francia una historia, dónde se ignoran a los franceses del MIL, la
influencia francesa en la historia de Puig Antich, imprescindible para
comprender lo que pasó.

El film de Huergas, hecho a partir del libro "Cuento atrás" de Escribano,
director de TV-3, crea el mito de Puig Antich, como nacionalista catalán.
Una mentira.

De la historia del Puig Antich desaparece el contexto social, el porqué de
la lucha armada, el florecimiento de grupos armados, la radicalización de
huelgas de estudiantes y obreras, para defender derechos y aspiraciones
del pueblo, que pasaban por acabar con Franco y su sucesor el príncipe
Juan Carlos.
Ignora el protagonismo de Jean Marc Rouillan y Jean Claude Torres que
vivían con Puig Antich, a los que presenta como "alocados que hacían
atracos a bancos para seguir haciendo atracos".
Ignora al ideólogo del MIL, Jean Barrot, seudónimo del parisiense Guilles
Dauvé, dirigente del Mouvement Comuniste.
Ignora las influencias francesas de los 10 amigos del MIL : el Mayo
Francés, los situacionistas, y la influencia de los exiliados anarquistas
españoles de Tolosa, y también el impacto de los maquís anarquistas, entre
ellos Faceries, Sabater, que continuaron la lucha con armas.
Ignora a los miles de franceses, artistas, intelectuales y militantes, que
informaron durante los cinco meses antes de la ejecución de la militancia
política de Puig Antich, mientras la oposición española lo consideraba un
gángster. Estos son los mismos que hoy gobiernan en Catalunya y han hecho
este film de mil millones de euros para exculparse, o mejor dicho, expiar
el no haber hecho nada antes del entierro, y sacar a la vez popularidad y
provecho económico.

Y todo esto, explicado en forma de catecismo histórico, para que los
jovencitos de hoy, aprendan lo que no se debe hacer.

La historia personal y familiar de Puig Antich tiene por función crear un
mito para hacer digerible un pasado truculento y de utopías traicionadas.
Han creado un mito que servirá como catequesis histórica para las grandes
mayorías que no saben nada de Puig Antich, MIL y la euforia revolucionaría
de aquel tiempo, y para los desmemoriados historiadores. Además lo tienen
fácil, dinero a chorros, publicidad, y los mitos no tienen porque
adaptarse a la realidad histórica. La conclusión y comentario del actor
Daniel Brüln fue significativa : "el film Salvador fue (para mí) una
lección de historia" (titular del Periódico). Mi conclusión por el momento
es otra. Hay una finalidad de enseñar la historia falseada. Según el
director Huerga "Salvador" tiene una finalidad política "Salvador" es un
alegato contra la pena de muerte" (titulares en la prensa). Debemos
recordar que el conservador Camilo José Cela, Nobel y inquisidor
franquista, ya escribió hace cincuenta años Pascual Duarte, la historia de
un anarquista condenado al garrote vil, libro y película publicados en
pleno franquismo. Cela ya presentaba su obra como un alegato contra la
pena de muerte. Por tanto, yo no veo finalidad política cuando ya hace 30
años que no existe la pena de muerte en España, a no ser que se quiera
resaltar una de las anécdotas de la película en la que se acusa a ETA de
haber matado al Puig Antich, hecho que tendría una relación manipuladora
con la actualidad.

Para mí la finalidad oculta del libro de Escribano y guión de la película
es una faula reaccionaría con una moraleja clara para explicar a los
jóvenes el que no deben hacer y un recordatorio de los valores dominantes
tanto de ayer como hoy : "hay que estudiar y no meterse en líos de
política", "obedecer a los padres e integrarse", etc. Y hay también a lo
largo de todo el libro y guión una actitud conciliadora y comprensiva del
autor con los franquistas. Es la moral de la buena convivencia, alianza,
tan de moda desde la transición. Así con tanta comprensión, ya antes de
la transición, se reescribe un relato ficticio donde "los militares y
carceleros eran buena gente, y lloraban por la muerte del Puig Antich".

Una actitud meritoria y difícilmente criticable, de nuestros intelectuales
de izquierdas convertidos en Teresitas de Calcuta, pero insostenible
cuando los franquistas de hoy siguen siendo intolerables con los que
piensan diferente. Y además, todo el mundo es buena gente : Bush es buena
gente, los jóvenes que torturan en Iraq también deben ser buenos chavales
cuando están con la familia, con la novia o hijos, Garzón es un trozo de
pan cuando habla de sus hijos y de todas las horas que dedica para hacer
el bien, también lo son los obispos que salen a manifestar, y lo son los
criminales franquistas autoamnistiados que todavía viven. Todo el mundo
es buena gente... ¿Quien lo puede poner en entredicho ?

Por tanto, conviene deconstruir el mito del buen Puig Antich, de los
buenos muchachos del MIL, del buen carcelero, del buen militar, del cura
bueno y de las buenas hermanas y centrar el debate en la denuncia de las
mentiras y omisiones históricas que hay en este tipo de recuperación de
la memoria histórica. Sobre todo para que no se convierta en paradigma y
sientan cátedra.

Txema Bofill, Barcelona



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